• José M. Encisa de Sá

Quirófanos híbridos: cirugías más seguras y en menos tiempo

Son pocos todavía, pero los profesionales que trabajan con ellos son su mejor carta de presentación. Los quirófanos híbridos permiten resolver intervenciones más complejas de forma más segura y en menos tiempo, abriendo el abanico de pacientes potencialmente tratables.


María Lagoa 27 noviembre, 2018


Los quirófanos híbridos ofrecen diagnóstico por imagen de gama alta con un sistema de angiografía para realizar complejas y delicadas intervenciones de cirugía mínimiamente invasiva. Son uno de los avances que más han revolucionado la cirugía en los últimos años. Ofrecen menos riesgos y más seguridad. Cirugía vascular es la especialidad que más se beneficia de esta tecnología, ya que más del 80 por ciento de sus intervenciones se realizan con soporte de imagen radiológica. De hecho, en el Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi), está instalado en su quirófano. También resulta muy útil en Cirugía Cardiaca y Neurocirugía.

La base del quirófano híbrido es un sistema radiológico robotizado que brinda una imagen de gran definición, ya que multiplica por siete la potencia de arco portátil (100 kW con respecto a 15 kW), lo que favorece una cirugía muy precisa y la realización de intervenciones menos invasivas. Se trata de una sala dotada de un arco de radiología de alta gama que puede manejar el cirujano y se repliega cuando no es necesario. “Es otro mundo, la definición es de una calidad extraordinaria y se pueden hacer tratamientos percutáneos que antes no se podían realizar”, enfatiza José Manuel Encisa, jefe de Angiología y Cirugía Vascular del Chuvi, donde lleva operativo un año.

Un ejemplo claro de lo que significa para el paciente es el aneurisma toraco-abdominal, cuyo tratamiento es sustituir la arteria con una prótesis y la técnica convencional es la cirugía abierta, abriendo tórax y abdomen, un procedimiento que está contraindicado en algunos pacientes. La mortalidad es del 30 por ciento y el tiempo de ingreso hospitalario tras la operación de aproximadamente un mes.

Sin embargo, en los quirófanos híbridos el paciente recibe anestesia de la cintura para abajo y dos punciones en las ingles, a través de las que se introducen las guías para pasar los stents y la prótesis. La mortalidad se reduce al uno por ciento y el alta hospitalaria llega unos días después.

Al poder realizar el procedimiento en menos tiempo, disminuye la exposición a la radiación tanto de los profesionales como de los pacientes. Además, el sistema de protección radiológica es mucho más avanzado que en los arcos portátiles, por lo que la radiación dispersa es menor.

Otra prestación valiosa es un software que fusiona la imagen del TAC previo con la imagen en tiempo real, agilizando el proceso. Al finalizar la operación, los cirujanos pueden obtener una imagen tipo TAC dentro del quirófano para comprobar el resultado en ese momento.

“Todo ello implica que la cirugía sea más efectiva, más segura y acabe antes”, señala Encisa. Otra consecuencia es que se puede abrir el abanico de pacientes potencialmente tratables, personas mayores o con patologías concomitantes. En Vigo, las previsiones son realizar más de 500 intervenciones del total de 600 que se practican anualmente.

Pero también existen algunas contrapartidas. La utilización del contraste puede causar problemas a pacientes con insuficiencia renal y son necesarios TACs de control. El primer problema se puede solucionar con la utilización de CO2. Las imágenes no tienen tanta calidad, pero esa pérdida de definición se puede suplir con el sistema IVUS (ecografía intravascular). Vigo contará pronto con estas novedades.

El coste es otro inconveniente; en cada intervención se pueden llegar a gastar hasta 40.000 euros sólo en material porque las prótesis se hacen a medida de cada paciente. Cuestionado sobre si resulta coste efectivo, Encisa no vacila y responde con otra pregunta: “¿Cuánto cuesta la vida de un paciente?”. El enorme recorte de los días de ingreso hospitalario compensa sin duda parte de la inversión. La clave está en seleccionar bien los casos: “Hay que valorar las indicaciones, el paciente, sus factores de riesgo, las patologías que padece y el coste”.

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